Descripción del proyecto
Proceso creativo
- Años de vivir la Semana Santa como cofrade antes de coger la cámara para fotografiarla con otra mirada
- Trabajo de luz disponible exclusivamente: sin flash, sin fuentes artificiales ajenas al desfile
- Edición en Capture One con perfil cromático cálido para las tomas en color; conversión B&N con curva de contraste alta
- Selección de 40 imágenes de entre más de 20.000 fotografías
El alma detrás de la cámara
La oscuridad no es ausencia de luz — es el escenario que la hace sagrada.
Galería
Retos y soluciones
- Luz de cirio como única fuente: ISO muy alto (3200-6400) con lentes luminosas f/1.8–f/2.8 para evitar ruido excesivo; el ruido residual se integra como textura en la edición.
- Capturar sin interrumpir: la devoción es real y sagrada; aprendí a anticipar momentos sin interferir, usando objetivos largos (85mm, 135mm) para mantener distancia.
- Selección entre más de +20.000 imágenes: desarrollé un flujo de clasificación en Capture One con herramientas de color tag y puntuaciones para reducir el archivo a 40 imágenes cohesionadas temáticamente.
- Coherencia visual de la exposición: mezclar B&N y color sin romper el hilo; la solución fue reservar el B&N para lo emocional-espiritual y el color para lo humano-cotidiano.
En los medios
Entrevista en televisión
Reflexión
Esta exposición me confirmó que la fotografía documental religiosa es uno de los géneros más exigentes: requiere conocimiento profundo del contexto (soy cofrade, lo vivo desde dentro), sensibilidad para no invadir momentos íntimos, y dominio técnico en condiciones de luz extremadamente difíciles.
Lo más valioso fue el proceso de edición y curación: aprender a «matar» fotografías técnicamente perfectas pero emocionalmente vacías, y quedarse solo con las que cuentan algo.